Estás zarpada, estás medio loca creo yo. ¿Vos ves a dónde vas? ¿Te das cuenta dónde estás? ¿Sos consiente de lo que haces?
-No, hoy no, ayer tampoco, mañana menos.
¿Algo más que puedas acotar?
-Si, una cervecita y unos cigarros no vendrían mal, en Plaza Italia, desolada y oscura, sería ideal...
¿No pensás en otra cosa que no sea derrapar?
-Si, pero sigue siendo parte de derrapar, así que si.
Estás perdida, no das más.
-A este paso llego a los 30 de pura casualidad. Jajaja.
¿Te gusta todo esto?
-Mmm... Más de lo que me debería, me gusta más que el esfuerzo que puedo hacer para evitarlo... Me apagaron la luna, está oscura, ¿encaramos pa' la playa?
lunes, 29 de noviembre de 2010
viernes, 26 de noviembre de 2010
Subidía, la sangre llena los vasos, el vino corre por las venas.
Primo lejano con tíos de mis tíos en común, una familia numerosas asentada en el interior, en aquella provincia calurosa de San Luis.
Gente común, laburante, humilde, mequetrefes, mentirosos, malandrines, borrachines, mala vida, divertidos, jodones.
No son más que varios (muchos) pares de primos, que se hacen maldades entre sí y terminan reventados contra el piso cuando se embriagan con el vino patero de las fiestas.
Una familia que carga el peso de la muerte temprana y esa enfermedad de la que pocas veces se zafa, pero que lo toma con humor y alegría aunque la parca les pise los talones.
"A ella no le des una cerveza por que no la larga más, salió Subidía por ese lado."
Si ser Subidía significa todo eso, que orgullo llevar esa sangre en las venas.
Gente común, laburante, humilde, mequetrefes, mentirosos, malandrines, borrachines, mala vida, divertidos, jodones.
No son más que varios (muchos) pares de primos, que se hacen maldades entre sí y terminan reventados contra el piso cuando se embriagan con el vino patero de las fiestas.
Una familia que carga el peso de la muerte temprana y esa enfermedad de la que pocas veces se zafa, pero que lo toma con humor y alegría aunque la parca les pise los talones.
"A ella no le des una cerveza por que no la larga más, salió Subidía por ese lado."
Si ser Subidía significa todo eso, que orgullo llevar esa sangre en las venas.
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Subidía
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Lo hecho, hecho está.
Bulgar, pelaba zanahorias en la bacha de la cocina.
Desde el umbral de la puerta la miró y no necesito más que unos segundos para ver que sus ojos lloraban sin lágrimas.
-¿Estás bien?
-Si, estoy bien. -Le contestó-
-No te veo muy bien que digamos, algo te pasa.
(Dejó su quehacer un instante y mirando fijo las cascaras pensó en la forma más concreta de explicarle).
-Estoy triste, porque te quiero más de lo que quiero quererte. No debería ser así, no quiero que sea así.
No voy a retenerte, no me puedo permitir atarte porque sos la libertad hecha persona.
Nunca pensé que llegaría este punto en donde no estoy segura de si hay vuelta atrás.
No te voy a pedir que te quedes conmigo, si querés podes irte, nunca te lo dije pero espero que lo sepas: Todas las puertas que veas acá están abiertas para vos siempre que quieras entrar, o salir. Siempre vas a ser bienvenido y siempre te voy a echar de menos cuando no te tenga cerca.
(No me acuerdo si contestó algo, sus ojos entendieron sólo la primer oración que pronuncié, y desde entonces, vivo en un limbo pasando la realidad por letras y hojas)
Decime contigo una vez más y voy a ser tuya aunque sea unos meses más.
Desde el umbral de la puerta la miró y no necesito más que unos segundos para ver que sus ojos lloraban sin lágrimas.
-¿Estás bien?
-Si, estoy bien. -Le contestó-
-No te veo muy bien que digamos, algo te pasa.
(Dejó su quehacer un instante y mirando fijo las cascaras pensó en la forma más concreta de explicarle).
-Estoy triste, porque te quiero más de lo que quiero quererte. No debería ser así, no quiero que sea así.
No voy a retenerte, no me puedo permitir atarte porque sos la libertad hecha persona.
Nunca pensé que llegaría este punto en donde no estoy segura de si hay vuelta atrás.
No te voy a pedir que te quedes conmigo, si querés podes irte, nunca te lo dije pero espero que lo sepas: Todas las puertas que veas acá están abiertas para vos siempre que quieras entrar, o salir. Siempre vas a ser bienvenido y siempre te voy a echar de menos cuando no te tenga cerca.
(No me acuerdo si contestó algo, sus ojos entendieron sólo la primer oración que pronuncié, y desde entonces, vivo en un limbo pasando la realidad por letras y hojas)
Decime contigo una vez más y voy a ser tuya aunque sea unos meses más.
domingo, 24 de octubre de 2010
24/10/2010 - 3:38 a.m.
La noche se desquicia cuando nos ve reír, tapa la luna con nubes para que nos resignemos a llorar.
Lo lamento por ella, pero se pone mucho más linda cuando entre el gris humo que nubla a lo lejos se pude ver el negro intenso del cielo, iluminado con unas pocas estrellas que se pierden en la inmensidad.
Posibilidades nunca existieron, sólo fue casualidad. O destino diría yo. O que no importa, prefiero pensar.
Un abrazo, un beso y la salida se extendió, en aquella esquina acolchonada en verde. Las risas y el cariño nos forzaron a seguir haciendo eso que tanto nos gusta: Vivir.
3:38 a.m. Y la noche es más hermosa que nunca.
Lo lamento por ella, pero se pone mucho más linda cuando entre el gris humo que nubla a lo lejos se pude ver el negro intenso del cielo, iluminado con unas pocas estrellas que se pierden en la inmensidad.
Posibilidades nunca existieron, sólo fue casualidad. O destino diría yo. O que no importa, prefiero pensar.
Un abrazo, un beso y la salida se extendió, en aquella esquina acolchonada en verde. Las risas y el cariño nos forzaron a seguir haciendo eso que tanto nos gusta: Vivir.
3:38 a.m. Y la noche es más hermosa que nunca.
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martes, 19 de octubre de 2010
Muy lento latía, pero con fuerza golpeaba.
Escasa de ideas, se tildan las palabras. Son notas derrochadas en pensamientos inconclusos, todo en su vida se vuelve inconcluso.
Jamás pudo concretar un ideal, por eso su vida se basa en fragmentos, cuidadosamente seleccionados, de vidrios rotos y filosos que la puedan lastimar.
Se corta el dedo índice y mientras la gota roja de sangre crece y refleja la luz del sol veraniego en su pupila, la lágrima del corazón muere lenta e imperceptible bajo sus largas pestañas.
Con cada gota que rebota en la tierra se transforma un poco más su mirada y al mirar al cielo increíblemente despejado, siente la vida llenando sus pulmones con muerte.
Un segundo, dónde nada importa más que el sol calentando la sangre bajo la piel de la cara. Inspira el aire puro y sólo escucha el grito desesperado y violento de los pájaros, que la gente ingenuamente cree que es un canto.
No hay cables, no hay edificios, ni un camino ya marcado. No hay olor a humo de escape, ni a basura de restaurante. No gritan ya los motores, ni las bocinas.
Mueve rápido los dedos de los pies haciéndose cosquillas con el pasto húmedo y en el momento de acostarse a disfrutar, ¡Paf!
El peor de los sonido, el que reemplazo a los gallos del alba. Arriba, un día más para viajar en el gusano de metal hacia la Capital, dónde no se puede escuchar cómo late el propio corazón.
Igual a veces es peor escucharlo, más cuando poco a poco, con mucha lentitud, empieza a desistir y golpea con fuerza el pecho, sin esperanza de vivir.
Que feo sueño ese y despertar dudando si estabas por morir.
Tranquila, diecinueve años, la mirada fogosa, la decisión inmediata. Te falta para caer.
Jamás pudo concretar un ideal, por eso su vida se basa en fragmentos, cuidadosamente seleccionados, de vidrios rotos y filosos que la puedan lastimar.
Se corta el dedo índice y mientras la gota roja de sangre crece y refleja la luz del sol veraniego en su pupila, la lágrima del corazón muere lenta e imperceptible bajo sus largas pestañas.
Con cada gota que rebota en la tierra se transforma un poco más su mirada y al mirar al cielo increíblemente despejado, siente la vida llenando sus pulmones con muerte.
Un segundo, dónde nada importa más que el sol calentando la sangre bajo la piel de la cara. Inspira el aire puro y sólo escucha el grito desesperado y violento de los pájaros, que la gente ingenuamente cree que es un canto.
No hay cables, no hay edificios, ni un camino ya marcado. No hay olor a humo de escape, ni a basura de restaurante. No gritan ya los motores, ni las bocinas.
Mueve rápido los dedos de los pies haciéndose cosquillas con el pasto húmedo y en el momento de acostarse a disfrutar, ¡Paf!
El peor de los sonido, el que reemplazo a los gallos del alba. Arriba, un día más para viajar en el gusano de metal hacia la Capital, dónde no se puede escuchar cómo late el propio corazón.
Igual a veces es peor escucharlo, más cuando poco a poco, con mucha lentitud, empieza a desistir y golpea con fuerza el pecho, sin esperanza de vivir.
Que feo sueño ese y despertar dudando si estabas por morir.
Tranquila, diecinueve años, la mirada fogosa, la decisión inmediata. Te falta para caer.
sábado, 16 de octubre de 2010
Hoy.
El sol entre las ramas la ciega sin piedad, en esa plaza no hay más que palomas.
Una ofrenda al Gauchito Gil en el medio de la ciudad, ¿Quién lo iba a pensar?.
Las señoras la miran mal, ya pasó una, la segunda y en la cuarta dejó de contar.
Se para tambaleante después de un trago habitual y la ciudad un pucho le quiere regalar.
"¡Já! Está entero, limpio y es un Marlboro, que casualidad"
Camina ligera por toda la ciudad, los pies la llevan a dónde debe estar, su mente vuelva a dónde quiere estar.
Un poco de acá y un poco de allá, que ganas de lo otro, para alargarlo una horita más.
Los minutos se le escurren y se caen las canciones que una tras otra no paran de sonar.
Cinco acordes más y todo vuelve a la normalidad.
Ojalá todos los días tuvieran esa misma paz.
Una ofrenda al Gauchito Gil en el medio de la ciudad, ¿Quién lo iba a pensar?.
Las señoras la miran mal, ya pasó una, la segunda y en la cuarta dejó de contar.
Se para tambaleante después de un trago habitual y la ciudad un pucho le quiere regalar.
"¡Já! Está entero, limpio y es un Marlboro, que casualidad"
Camina ligera por toda la ciudad, los pies la llevan a dónde debe estar, su mente vuelva a dónde quiere estar.
Un poco de acá y un poco de allá, que ganas de lo otro, para alargarlo una horita más.
Los minutos se le escurren y se caen las canciones que una tras otra no paran de sonar.
Cinco acordes más y todo vuelve a la normalidad.
Ojalá todos los días tuvieran esa misma paz.
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Ellos
Ellos son los únicos que estuvieron al lado mío, siempre. Él ya no está, vos seguís acá.
Siempre los voy a querer.
A mi hermano nunca se lo digo(por eso mismo lo posteo en mi blog y no en otra de mis redes), a mi abuelo tal vez se lo he dicho, pero hace años que ya no tengo la oportunidad de decírselo y tampoco tuve la oportunidad de decirle que lo quiero por última vez. Una pequeña muestra de cariño hacía ustedes que se merecen mucho más de lo que tienen y tuvieron.

Lucas Matías Massicot.

Isidro "Negro" Subidía. 21 de Septiembre de 1930 - 25 de Diciembre de 2003
Siempre los voy a querer.
A mi hermano nunca se lo digo(por eso mismo lo posteo en mi blog y no en otra de mis redes), a mi abuelo tal vez se lo he dicho, pero hace años que ya no tengo la oportunidad de decírselo y tampoco tuve la oportunidad de decirle que lo quiero por última vez. Una pequeña muestra de cariño hacía ustedes que se merecen mucho más de lo que tienen y tuvieron.

Lucas Matías Massicot.

Isidro "Negro" Subidía. 21 de Septiembre de 1930 - 25 de Diciembre de 2003
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