jueves, 24 de febrero de 2011

Es tan sólo un día más.

He me aquí, harta de hartarme de las cosas.
Una y otra vez aparecen las discusiones, las protestas, los reclamos, las denigraciones, las ironías.

Una vez más me callo la boca, últimamente lo hago más seguido, ya no quiero hablar, no quiero escuchar, no quiero mirar. Pretendo cerrar la puerta y no tener que volver a abrirla, pero no es así, regreso y el aire de este lugar me asfixia con su bronca.

¿Es que acaso no hay una forma amena, sutil, amigable de hacer esto? ¿Es necesario que las cosas que le duelen las exprese en forma de amenaza, de recriminación por falencias en proceso de corrección, hurgando siempre en las heridas que no pararon de sangrar?

Yo quiero ayudar, ella me dice "es lástima".
Quiero trabajar, ella dice "sos inútil".
Después va a correr atrás mío, gritando en sonidos silenciosos que cuando no esté va a morir, que mientras esté será infeliz.

Veinte minutos es todo lo que pasó y ya no quiero desperdiciar ni un segundo más de mi tiempo en este asiento.
Me esperan las calles grises y un nudo en la garganta que se va a desatar con humo alquitranado.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Damn it!

Odio no tener tiempo de escribir, trabajo y pool, trabajo y cerveza, trabajo y ensayo.
Así continuamente, no me da tiempo a escribir.
Igual, mi blog es muy personal y realmente me molesta tener gente siquiera CERCA mientras me ocupo de él.
Está ajustada esta semana, pero ya voy a tener un tiempito para mi y para vos (blog).


=)

domingo, 20 de febrero de 2011

Guga no entender.

No te entiendo, en realidad si, pero vos no sabes lo que genera en mi tu forma explosiva de ser.


Te detesto por eso, pero te quiero igual.

=)

viernes, 11 de febrero de 2011

Te extrañé.

Era demasiado tiempo, ya me había olvidado lo lindo que eras bajo la luna tapada de nubes.
Tus calles desiertas, los árboles bajos, la brisa húmeda que rodea al humo, la música a todo volumen.
Caminar sin destino por unas horas, tranquilas, intrascendentes, llenas de impurezas, llenas de mi gente.
Tenía miedo de volver a tus noches y no reconocer lo que me rodea, en cambio, llegué y me sentí más en mi lugar que nunca.
Entre el cemento, las casitas pintorescas hartas en rejas, los cables que se cruzan sin cesar sobre las cabezas.
Los perros callejeros, las gitanas de la plaza, los transeúntes introvertidos que sólo miran si quieren sacarte algo, tus olores, tus ruidos, tus baldosas rotas, las veredas cortadas.

Puedo cambiarte con facilidad, pero a vos te conozco mejor que a ninguno otro, por eso me caes tan bien.

No todas las ciudades son iguales y mi ciudad tiene alma de pueblo peligroso.

Todavía no fui a La Lata, ya será, con Cande la vamos a visitar y a tomar hasta embriagarnos como corresponde.

No me di cuenta hasta que te pateé una vez más, pero la verdad es que te extrañé, San Miguel.

viernes, 4 de febrero de 2011

Transmitiendo, en vivo y desde Bariloche

Hay demasiado acà.
Demasiada gente, demasiada vida, demasiadas historias.
Mucho inglès, hebreo, antisemitas, judìos, gente que tatua, gente con tatuajes, gente naturista.
En fin, se resume a que hay gente, pero no de la que se encuentra en todos lados. No es la gente que te cruzas en el supermercado comprando una coca cola, ni el infeliz que te putea en vez de decir "permiso" cuando quiere pasar.

Hay mucho para ver.
Amaneceres imperdibles, lagos interminables, hippies roñosos buena onda que venden pulseras, colombianos Bacanos que regalan anillitos mientras te explican que la estrella es de la soñadora, la flor del underground y un infinito para la tercera.
Simplemente es genial, la gente es genial, el frìo es genial, las estrellas son incomparables, los legales se prenden solos, el alcohol corre gratis para nosotras y el shampoo ese copò a màs de uno.

Melkisedeck, antiorquesta payasa, los picapiedras y no sè que màs.

Indudablemente, un viaje muy bien recompensado.
Todavìa no termina, todavìa falta mucho màs, pero tiempo al tiempo. En cada segundo se duerme una sorpresa que està pronta a explotar.