sábado, 23 de agosto de 2014

Pasa el tiempo, nadie lo detiene.

22, el loco. No sé si tuvo locuras este año, pero seguramente tuvo errores, no muchos pero si grandes.
Ya está caducando este año, un ciclo más y al mismo tiempo un ciclo menos. Da lugar a nuevas cosas y carga la espalda de cruces que habrá que soportar hasta terminar los días.
No hay muchas opciones: soportar, seguir, crecer, aprender, arrepentirse, llorar, intentar, fracasar y todo otra vez.

Si así tiene que ser, entonces que así sea. Me consuela la idea de que habrán cosas malas como también las habrán buenas y que cada una ocupará el lugar que le corresponde en el recuerdo o en cicatrices del espíritu.