22, el loco. No sé si tuvo locuras este año, pero seguramente tuvo errores, no muchos pero si grandes.
Ya está caducando este año, un ciclo más y al mismo tiempo un ciclo menos. Da lugar a nuevas cosas y carga la espalda de cruces que habrá que soportar hasta terminar los días.
No hay muchas opciones: soportar, seguir, crecer, aprender, arrepentirse, llorar, intentar, fracasar y todo otra vez.
Si así tiene que ser, entonces que así sea. Me consuela la idea de que habrán cosas malas como también las habrán buenas y que cada una ocupará el lugar que le corresponde en el recuerdo o en cicatrices del espíritu.