Cuando no estás cómoda en tu cama, o en tu casa, en tu cuerpo o en tu trabajo.
Cuando sentís que no conoces a aquel que creías conocer a la perfección, o que ya a nadie le importa quién sos.
Cuando estás desesperada por correr y a lo sumo podes caminar, cuando tus palabras se pierden en el viento porque no hay oídos para recibirlas, cuando tus caricias son inútiles y carentes de amor, cuando no hay nadie al rededor de los que creíste ver y cuando estás cansada de de fracasar y frustrarte sin lamentarlo.
Cuando todo eso pasa, ¿Qué hay que hacer?
Tengo respuestas para todas las preguntas, menos para las que a mi futuro se refieren. Tengo miles de preguntas que hacer, pero nadie puede contestarme.
Sigue, como siempre, sigue.