Sencillamente no sé muy bien qué está pasando. Aguantar, hay que aguantar un poco más. Siempre, un poco más, otro poco más y llegamos sin aliento, sin sangre, sin vida a lo que creemos que puede ser el final de todo o el principio de algo. ¿Dónde estamos? ¿Qué nos pasa? ¿Qué hay diferente entre ayer y hoy que todo se dio vuelta en un instante? Preguntas que ya no quiero pensar la respuesta. Respuestas que, aunque estén adelante mío no las voy a ver.
Simplemente es eso. Ya no sé que sé y no quiero averiguarlo.
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domingo, 28 de julio de 2013
martes, 10 de mayo de 2011
Amigos del hombre.
Perros callejeros, sarnosos, pulgosos, roñosos.
Llevan fuego en los ojos, jadean desesperados por alguna perra alzada que pasó hace ya un rato, se escuchan peleas de trasfondo y con el lomo erizado se acercan acechantes, tan negros y salvajes.
Es natural tenerle miedo a esos colmillos, a esa mirada cargada de ira y el deseo masculino que se hace despreciable en ciertas ocasiones.
Noche fría y tenebrosa, nubes densas tienen de rehén a la Luna, pero se acercan los primeros rayos del sol y con ellos, una mínima paz que va más allá de la caótica ciudad y su despreciable y hermosa soledad nocturna.
Llevan fuego en los ojos, jadean desesperados por alguna perra alzada que pasó hace ya un rato, se escuchan peleas de trasfondo y con el lomo erizado se acercan acechantes, tan negros y salvajes.
Es natural tenerle miedo a esos colmillos, a esa mirada cargada de ira y el deseo masculino que se hace despreciable en ciertas ocasiones.
Noche fría y tenebrosa, nubes densas tienen de rehén a la Luna, pero se acercan los primeros rayos del sol y con ellos, una mínima paz que va más allá de la caótica ciudad y su despreciable y hermosa soledad nocturna.
viernes, 11 de febrero de 2011
Te extrañé.
Era demasiado tiempo, ya me había olvidado lo lindo que eras bajo la luna tapada de nubes.
Tus calles desiertas, los árboles bajos, la brisa húmeda que rodea al humo, la música a todo volumen.
Caminar sin destino por unas horas, tranquilas, intrascendentes, llenas de impurezas, llenas de mi gente.
Tenía miedo de volver a tus noches y no reconocer lo que me rodea, en cambio, llegué y me sentí más en mi lugar que nunca.
Entre el cemento, las casitas pintorescas hartas en rejas, los cables que se cruzan sin cesar sobre las cabezas.
Los perros callejeros, las gitanas de la plaza, los transeúntes introvertidos que sólo miran si quieren sacarte algo, tus olores, tus ruidos, tus baldosas rotas, las veredas cortadas.
Puedo cambiarte con facilidad, pero a vos te conozco mejor que a ninguno otro, por eso me caes tan bien.
No todas las ciudades son iguales y mi ciudad tiene alma de pueblo peligroso.
Todavía no fui a La Lata, ya será, con Cande la vamos a visitar y a tomar hasta embriagarnos como corresponde.
No me di cuenta hasta que te pateé una vez más, pero la verdad es que te extrañé, San Miguel.
Tus calles desiertas, los árboles bajos, la brisa húmeda que rodea al humo, la música a todo volumen.
Caminar sin destino por unas horas, tranquilas, intrascendentes, llenas de impurezas, llenas de mi gente.
Tenía miedo de volver a tus noches y no reconocer lo que me rodea, en cambio, llegué y me sentí más en mi lugar que nunca.
Entre el cemento, las casitas pintorescas hartas en rejas, los cables que se cruzan sin cesar sobre las cabezas.
Los perros callejeros, las gitanas de la plaza, los transeúntes introvertidos que sólo miran si quieren sacarte algo, tus olores, tus ruidos, tus baldosas rotas, las veredas cortadas.
Puedo cambiarte con facilidad, pero a vos te conozco mejor que a ninguno otro, por eso me caes tan bien.
No todas las ciudades son iguales y mi ciudad tiene alma de pueblo peligroso.
Todavía no fui a La Lata, ya será, con Cande la vamos a visitar y a tomar hasta embriagarnos como corresponde.
No me di cuenta hasta que te pateé una vez más, pero la verdad es que te extrañé, San Miguel.
lunes, 29 de noviembre de 2010
No te mires al espejo.
Estás zarpada, estás medio loca creo yo. ¿Vos ves a dónde vas? ¿Te das cuenta dónde estás? ¿Sos consiente de lo que haces?
-No, hoy no, ayer tampoco, mañana menos.
¿Algo más que puedas acotar?
-Si, una cervecita y unos cigarros no vendrían mal, en Plaza Italia, desolada y oscura, sería ideal...
¿No pensás en otra cosa que no sea derrapar?
-Si, pero sigue siendo parte de derrapar, así que si.
Estás perdida, no das más.
-A este paso llego a los 30 de pura casualidad. Jajaja.
¿Te gusta todo esto?
-Mmm... Más de lo que me debería, me gusta más que el esfuerzo que puedo hacer para evitarlo... Me apagaron la luna, está oscura, ¿encaramos pa' la playa?
-No, hoy no, ayer tampoco, mañana menos.
¿Algo más que puedas acotar?
-Si, una cervecita y unos cigarros no vendrían mal, en Plaza Italia, desolada y oscura, sería ideal...
¿No pensás en otra cosa que no sea derrapar?
-Si, pero sigue siendo parte de derrapar, así que si.
Estás perdida, no das más.
-A este paso llego a los 30 de pura casualidad. Jajaja.
¿Te gusta todo esto?
-Mmm... Más de lo que me debería, me gusta más que el esfuerzo que puedo hacer para evitarlo... Me apagaron la luna, está oscura, ¿encaramos pa' la playa?
domingo, 24 de octubre de 2010
24/10/2010 - 3:38 a.m.
La noche se desquicia cuando nos ve reír, tapa la luna con nubes para que nos resignemos a llorar.
Lo lamento por ella, pero se pone mucho más linda cuando entre el gris humo que nubla a lo lejos se pude ver el negro intenso del cielo, iluminado con unas pocas estrellas que se pierden en la inmensidad.
Posibilidades nunca existieron, sólo fue casualidad. O destino diría yo. O que no importa, prefiero pensar.
Un abrazo, un beso y la salida se extendió, en aquella esquina acolchonada en verde. Las risas y el cariño nos forzaron a seguir haciendo eso que tanto nos gusta: Vivir.
3:38 a.m. Y la noche es más hermosa que nunca.
Lo lamento por ella, pero se pone mucho más linda cuando entre el gris humo que nubla a lo lejos se pude ver el negro intenso del cielo, iluminado con unas pocas estrellas que se pierden en la inmensidad.
Posibilidades nunca existieron, sólo fue casualidad. O destino diría yo. O que no importa, prefiero pensar.
Un abrazo, un beso y la salida se extendió, en aquella esquina acolchonada en verde. Las risas y el cariño nos forzaron a seguir haciendo eso que tanto nos gusta: Vivir.
3:38 a.m. Y la noche es más hermosa que nunca.
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