Hoy llego con algo nuevo, una sombra difusa viaja cerca mío, de a momentos me cubre por completo, un poco después queda en un plano dónde casi me puedo olvidar de su presencia. Me tomo el atrevimiento de creer que esa sombra es la muerte, que se dispone a jugar alrededor mío y a reírse de mi histeria por verla tan cercana y no reconocerla.
Mis sueños me trastornan, pensamientos oscuros que surgen en miradas perdidas, sentimientos tan reales que dan escalofríos. No sé si será que estoy aceptando realidades, o tal vez sea que mi cerebro está colapsando, si estoy segura del desgaste que está teniendo todo mi ser en estos momentos.
Deseo tanto poder irme de acá, alejarme por un rato de estos grises y negros que me está ahogando; pero no, siempre es no, y cuando creo que puede llegar a ser... Por supuesto, es no.
No sé si lo que veo está claro o distorsionado, por lo pronto vengo dando en el blanco y tantos aciertos me empiezan a carcomer la conciencia... Va a volver a pasar, aquel mensaje que me dio una fría sensación de vacío y la charla que lo continuó me esclarecieron los resultado. Le pedí que nunca volviera a hacerlo, pero no dijo nada y el fantasma de una sonrisa se dibujo en su boca a modo de respuesta. Lo va a intentar, estoy segura que lo va a hacer otra vez. Cuándo, es imposible saberlo, pero sé que esta vez la culpable voy a ser yo. No su tristeza, no su dolor, voy a ser yo.
Tengo la espalda cargada de angustias ajenas. Siempre pensé tener fuerza suficientes para ayudar a todo el que me necesitara, pero hoy ya no creo que sea así. Lo sigo haciendo, me sigo esforzando más y más, pero también me exigen más y más y más y la desesperación aparece cuando uno menos se lo espera. De un segundo al otro las ideas, las imágenes, los sonidos empiezan a rebotar dentro de mi cabeza como una fábrica de fuegos artificiales en medio de un siniestro incendio. Los sonidos aumentan el volumen, las imágenes pasan más rápido, las ideas se empiezan a desfigurar y todo se sume en un caos irremediable.
Necesito con urgencia alejarme de este aire pesado, necesito encontrar lo que queda de mí perdido en el interior para poder armar el rompecabezas que me define.
Otra vez está todo mezclado en la cabeza. Me voy, cuanto antes, mejor.