miércoles, 10 de mayo de 2023

9 de mayo de 2023

 2023, tantas cosas pasaron desde la última vez que escribí algo. Es increíble lo que la mente puede hacer con la vida de una persona.

Siento que necesito despejar un poco. Mejor dicho, necesito liberar. Por suerte mi cabeza está bastante despejada, pero hay tanto cambio adentro que ya no sé bien cómo expresarme. 

El año 2022 fue, creo, el peor de toda mi vida. Una vida corta desde que nací, pero siento que es mucho más larga si tengo en cuenta todo lo que pensé. De los 31 años y poco menos que llevo como ser vivo independiente, tal vez llevo unos 70ylargos de cosas que pasaron, que podrían haber pasado y que pasarán, todas entrelazadas en pensamientos inconexos en mi mente que no me dejan en paz.

Lo cierto es que descubrí muchas cosas de mi misma, lo cuál considero algo positivo. Al mismo tiempo sufrí la mayor agonía que haya soportado; y, aunque me alegra haberla soportado, siento que fue un punto de quiebre. No creo poder sobrevivir a otra crisis así.

Eso me pone en una situación disyuntiva. La próxima vez será un todo o nada, así que tengo que esforzarme porque no haya una próxima vez. ¿Es posible algo así? Espero que si.

He cometido errores imperdonables. Ciertamente no me importa que me perdonen las personas que me conocen (aunque eso me haga sentir un poco apática), pero no puedo perdonarme a mi misma. Traicioné a alguien que confiaba plenamente en mi, alguien en quien yo confiaba plenamente, y simplemente no puedo encontrar el perdón propio. Pongo mi vida entera en disposición de esa persona, aunque no le interese siquiera mi nombre, pero eso no cambia la verdad de la cuestión. 

Después de mucho pensar, de mucho divagar, de buscar respuestas y salidas, fáciles y difíciles, solo pude llegar a una conclusión. Es lo que tenía que pasar. No podía ser de otra forma. Necesitaba cortar ciertos vínculos y para eso tenía que destruir todo lo que lo rodeaba. No alcanzaba con alejarme como ya lo había hecho, tenía que ser algo definitorio, algo sin retorno, un verdadero final.

Pero no pensé que me iba a salir tan caro. Estúpidamente caro, o tal vez no.

Ver a las personas que me dejaron atrás y sus porqué me hizo darme cuenta de mi propia debilidad.

Hubo cierta conversación con cierta persona que me hizo recordar cosas antaño olvidadas. Una charla entre dos, la primera vez que quise compartir mi verdadero dolor con alguien de confianza y donde esa persona de confianza se negó a escucharme. Desde ese mismísimo momento simplemente me empecé a retraer.

Cada vez decía menos sobre mi, y , no es que quiera justificarme pero, si la única persona en quien confiaba plenamente no quiso escucharme, ¿porqué alguien más lo haría?

Resultó que me llevó más de 10 años entender que ese sentimiento oscuro y retorcido que me quise compartir aquella vez era más de lo que esperaba. Hoy lo identifico y le temó, pero sigo sin poder compartirlo. No culpo a quien no pudo escucharme, pero siento de repente que todos los años que siguieron fueron un engaño, una perdida de tiempo.

Hoy me identifico como alguien atrapado en la depresión. No sé si es, psicológicamente hablado, verdadera depresión, pero así lo siento. Y no encuentro en nadie de mi entorno, un oído dispuesto a escuchar mi historia sin objetar, por lo que sigo guardando toda la oscuridad que me acompaña.


Sencillamente, espero no volver a pasar por un punto de quiebre similar, porque dudo que pueda seguir adelante después de eso.


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