Esa costumbre de mierda de leer primero el final antes de empezar el libro algún día le iba a quitar la emoción al relato.
La idea era ver cuántas páginas tardaba en darme cuenta de cómo seguiría la trama, pero esta vez me jugó en contra.
Leí el peor de los finales y a varios capítulos de ese último párrafo logré dilucidar el desarrollo, pero este libro me consumió y ahora soy yo uno de los personajes plasmado en letras, sin rostro, sin voz, solo palabras.
No puedo parar ahora, tengo que seguir leyendo, no puedo cambiar lo que el escritor tan atentamente diagramó.
Oración tras oración se acerca el final predicho, se acerca el temible desenlace. No puede ser así, tiene que parar, tiene que volver, tiene que entender. ¿No lo ves? Sé que yo ya lo leí, juego con ventaja, pero ¿No lo entendés? Ya te lo expliqué. ¡¿Porqué carajo no lo ves?! Sigo corriendo las páginas, cada vez pasan más rápido, un espiral en bajada a la muerte. Se acelera, se destruye, sigue, sigue, sigue y sigue.
Basta, BASTA. No puede ser así, de esta página no me muevo, no lo quiero terminar.
Planto bandera y me voy a dormir, sabiendo que lo único que habrá son pesadillas.
Me bajo, pero el libro está escrito, sea como sea, el final va a llegar, yo lo sé, lo presiento, lo veo tan claro que no puedo entender cómo vos no lo ves. ¿Cómo haces para ignorarlo?
No hay mucho más para acotar, ni para hacer. El final está escrito y no lo puedo cambiar, pero vos si podés.
Intentá, por favor, intentalo.
domingo, 20 de octubre de 2013
miércoles, 2 de octubre de 2013
22:22
"Siendo las 22:22 de este miércoles insípido,
cierro la noche con un brindis por los compañeros caídos.
Sé que los extrañaremos, aunque muy lejos no se hayan ido,
y sus historias viajaran en el tiempo, oído tras oído.
Son sólo vacaciones para los que tan mal han vivido."
Releía y releía las palabras en la hoja, no encontraba nada mágico, nada inusual. No imaginaba la cara o la voz de dónde salían, ¿Hombre, mujer? Quién sabrá, a quién le importa, además..
Los miércoles siempre son insípidos, nunca tienen nada emocionante guardado en esas 24 horas, antes le gustaban los miércoles porque siempre tenían buen clima y ninguna opción de salida. Luego empezó a desanimarse, llegan muy rápido y dan lugar inevitablemente al final de la semana que trae aparejado demostrar el buen rendimiento de su trabajo semanal.
Lunes a viernes de 8:30 a 17:00, bastante bueno era el horario, pero entre viaje y viaje no le quedaba tiempo para hacer cosas interesantes.
Ver subir y bajar gente del tren, con caras de enojo, cansancio y felicidad, ya no la entretenía. Los auriculares los lleva puestos siempre, pero nada sonaba en ellos, así podía escuchar mejor las peleas de pareja que tan mal quedan en medio de un vagón repleto.
"Cierro la noche con un brindis.." Esto la hacía recordar las viejas épocas, dónde no eran tan rebelde ni tan responsable, o tal vez más rebelde que responsable. Cuántos miércoles a la noche habrá cruzado palabra con borrachos desconocidos que le hacían una pseudo-compañía a sus rondas de cerveza solitaria. La botella, el vaso y el cenicero, ella y su mesa, ella y el bar.
El bar cerró, su rebeldía terminó, su responsabilidad creció y ahí empezaron a acabarse las pequeñas cosas lindas de la vida cuando baja el sol. Bueno y malo, siempre es así, por un lado te da, por el otro te quita y he aquí la realidad.
¿Extrañar? Algo que es distinto a lo normal te extraña, alguien que te pierde te extraña, solo se puede extrañar lo que se sabe que nunca se va a recuperar, o ¿Tal vez no? Para ella siempre fue así, y también siempre le gustaron los juegos filosóficos con las palabras. Contexto, antecedente, precedente y muchas cosas más determinan el significado de todo, incluso de un gesto amistoso, pero ya no pensaba en esas cosas, le hacía falta una buena cuota de alcohol para hacerlo. Por supuesto, era miércoles y como debía levantarse temprano el jueves prefería no tomar. ¡Qué chica responsable!
Tratar de ver que pasaba por su cabeza es más aburrido que leer las opiniones de Popper sobre la filosofía y el conocimiento científico, ni siquiera traten de imaginarlo, es realmente aburrido.
A fin de cuentas, su rebeldía se llevo consigo a su emoción por la vida, por las cosas raras y por todo lo demás. Queda ahora una carcasa frágil de aventura que se vacía conforme pasa el tiempo y que trata de revivir esos años para no caer en la última oración que esa hoja llevaba escrita.
"Son solo vacaciones para los que tan mal han vivido."
cierro la noche con un brindis por los compañeros caídos.
Sé que los extrañaremos, aunque muy lejos no se hayan ido,
y sus historias viajaran en el tiempo, oído tras oído.
Son sólo vacaciones para los que tan mal han vivido."
Releía y releía las palabras en la hoja, no encontraba nada mágico, nada inusual. No imaginaba la cara o la voz de dónde salían, ¿Hombre, mujer? Quién sabrá, a quién le importa, además..
Los miércoles siempre son insípidos, nunca tienen nada emocionante guardado en esas 24 horas, antes le gustaban los miércoles porque siempre tenían buen clima y ninguna opción de salida. Luego empezó a desanimarse, llegan muy rápido y dan lugar inevitablemente al final de la semana que trae aparejado demostrar el buen rendimiento de su trabajo semanal.
Lunes a viernes de 8:30 a 17:00, bastante bueno era el horario, pero entre viaje y viaje no le quedaba tiempo para hacer cosas interesantes.
Ver subir y bajar gente del tren, con caras de enojo, cansancio y felicidad, ya no la entretenía. Los auriculares los lleva puestos siempre, pero nada sonaba en ellos, así podía escuchar mejor las peleas de pareja que tan mal quedan en medio de un vagón repleto.
"Cierro la noche con un brindis.." Esto la hacía recordar las viejas épocas, dónde no eran tan rebelde ni tan responsable, o tal vez más rebelde que responsable. Cuántos miércoles a la noche habrá cruzado palabra con borrachos desconocidos que le hacían una pseudo-compañía a sus rondas de cerveza solitaria. La botella, el vaso y el cenicero, ella y su mesa, ella y el bar.
El bar cerró, su rebeldía terminó, su responsabilidad creció y ahí empezaron a acabarse las pequeñas cosas lindas de la vida cuando baja el sol. Bueno y malo, siempre es así, por un lado te da, por el otro te quita y he aquí la realidad.
¿Extrañar? Algo que es distinto a lo normal te extraña, alguien que te pierde te extraña, solo se puede extrañar lo que se sabe que nunca se va a recuperar, o ¿Tal vez no? Para ella siempre fue así, y también siempre le gustaron los juegos filosóficos con las palabras. Contexto, antecedente, precedente y muchas cosas más determinan el significado de todo, incluso de un gesto amistoso, pero ya no pensaba en esas cosas, le hacía falta una buena cuota de alcohol para hacerlo. Por supuesto, era miércoles y como debía levantarse temprano el jueves prefería no tomar. ¡Qué chica responsable!
Tratar de ver que pasaba por su cabeza es más aburrido que leer las opiniones de Popper sobre la filosofía y el conocimiento científico, ni siquiera traten de imaginarlo, es realmente aburrido.
A fin de cuentas, su rebeldía se llevo consigo a su emoción por la vida, por las cosas raras y por todo lo demás. Queda ahora una carcasa frágil de aventura que se vacía conforme pasa el tiempo y que trata de revivir esos años para no caer en la última oración que esa hoja llevaba escrita.
"Son solo vacaciones para los que tan mal han vivido."
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