martes, 10 de mayo de 2011

Amigos del hombre.

Perros callejeros, sarnosos, pulgosos, roñosos.
Llevan fuego en los ojos, jadean desesperados por alguna perra alzada que pasó hace ya un rato, se escuchan peleas de trasfondo y con el lomo erizado se acercan acechantes, tan negros y salvajes.
Es natural tenerle miedo a esos colmillos, a esa mirada cargada de ira y el deseo masculino que se hace despreciable en ciertas ocasiones.

Noche fría y tenebrosa, nubes densas tienen de rehén a la Luna, pero se acercan los primeros rayos del sol y con ellos, una mínima paz que va más allá de la caótica ciudad y su despreciable y hermosa soledad nocturna.

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