Hay demasiado acà.
Demasiada gente, demasiada vida, demasiadas historias.
Mucho inglès, hebreo, antisemitas, judìos, gente que tatua, gente con tatuajes, gente naturista.
En fin, se resume a que hay gente, pero no de la que se encuentra en todos lados. No es la gente que te cruzas en el supermercado comprando una coca cola, ni el infeliz que te putea en vez de decir "permiso" cuando quiere pasar.
Hay mucho para ver.
Amaneceres imperdibles, lagos interminables, hippies roñosos buena onda que venden pulseras, colombianos Bacanos que regalan anillitos mientras te explican que la estrella es de la soñadora, la flor del underground y un infinito para la tercera.
Simplemente es genial, la gente es genial, el frìo es genial, las estrellas son incomparables, los legales se prenden solos, el alcohol corre gratis para nosotras y el shampoo ese copò a màs de uno.
Melkisedeck, antiorquesta payasa, los picapiedras y no sè que màs.
Indudablemente, un viaje muy bien recompensado.
Todavìa no termina, todavìa falta mucho màs, pero tiempo al tiempo. En cada segundo se duerme una sorpresa que està pronta a explotar.
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viernes, 4 de febrero de 2011
lunes, 27 de diciembre de 2010
Te veo, estás en la esquina, falta poco.
Ya estamos, una semana, hoy es lunes. Martes, miércoles, jueves, viernes y listo.
Ya llega el año nuevo, llegan los viajes, llega todo eso que quiero hacer, todo eso que quiero comenzar.
Una apuesta en el truco, ¿Cuánto? Nada. Mi palabra, de no volver a fumar.
¿Valoro lo suficiente mi palabra, como para cumplir? No hay que confiar mucho en mi, pero puede ser que la palabra no me falle. Hay que ver.
¿Vendrás el 15? La verdad que te odié el sábado, pero la pase lindo. Fue tan real ese viaje.
La ruta desolada, los barrios con calle de tierra.
Los viejos tomando vino de a cinco en una mesa de caño, el bar con media sombre para apaciguar un poco el sol mortal.
Los chicos estaban jugando a la pelota, descalzos, en bermudas viejas y con la espalda ya curada de espanto por el mediodía.
Increíblemente lindo, increíblemente pobre, increíblemente felices se veían todos.
Pasas por al lado de la realidad y te das cuenta de su clemencia, oculta tras su crueldad y crudeza.
Un viaje que voy a volver a hacer, la verdad, me gusto mucho.
Ya llega el año nuevo, llegan los viajes, llega todo eso que quiero hacer, todo eso que quiero comenzar.
Una apuesta en el truco, ¿Cuánto? Nada. Mi palabra, de no volver a fumar.
¿Valoro lo suficiente mi palabra, como para cumplir? No hay que confiar mucho en mi, pero puede ser que la palabra no me falle. Hay que ver.
¿Vendrás el 15? La verdad que te odié el sábado, pero la pase lindo. Fue tan real ese viaje.
La ruta desolada, los barrios con calle de tierra.
Los viejos tomando vino de a cinco en una mesa de caño, el bar con media sombre para apaciguar un poco el sol mortal.
Los chicos estaban jugando a la pelota, descalzos, en bermudas viejas y con la espalda ya curada de espanto por el mediodía.
Increíblemente lindo, increíblemente pobre, increíblemente felices se veían todos.
Pasas por al lado de la realidad y te das cuenta de su clemencia, oculta tras su crueldad y crudeza.
Un viaje que voy a volver a hacer, la verdad, me gusto mucho.
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