¿Sabés cuál es la problema que tiene la Soledad?
Que si bien es ella la que te incita, te obliga, a buscar personas que te acompañen para deshacerte de la agobiante sensación que te provoca, es también ella la que te prohíbe abandonarla completamente.
Lo dijo Ricky Espinosa, "El que nunca estuvo solo no conoce la amistad". Pero le falto aclarar que una vez que la conoces, nunca más la podes dejar.
Es por eso, seguramente, que tiendo a alejarme de aquellos que me pueden hacer olvidarla. Será por eso que, ocasionalmente sueño con dejar atrás todo lo que conozco, a todos los que me conocen, para compartir mi vida solo con ella. Mi primer amiga, Soledad.
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martes, 5 de abril de 2011
lunes, 27 de diciembre de 2010
Te veo, estás en la esquina, falta poco.
Ya estamos, una semana, hoy es lunes. Martes, miércoles, jueves, viernes y listo.
Ya llega el año nuevo, llegan los viajes, llega todo eso que quiero hacer, todo eso que quiero comenzar.
Una apuesta en el truco, ¿Cuánto? Nada. Mi palabra, de no volver a fumar.
¿Valoro lo suficiente mi palabra, como para cumplir? No hay que confiar mucho en mi, pero puede ser que la palabra no me falle. Hay que ver.
¿Vendrás el 15? La verdad que te odié el sábado, pero la pase lindo. Fue tan real ese viaje.
La ruta desolada, los barrios con calle de tierra.
Los viejos tomando vino de a cinco en una mesa de caño, el bar con media sombre para apaciguar un poco el sol mortal.
Los chicos estaban jugando a la pelota, descalzos, en bermudas viejas y con la espalda ya curada de espanto por el mediodía.
Increíblemente lindo, increíblemente pobre, increíblemente felices se veían todos.
Pasas por al lado de la realidad y te das cuenta de su clemencia, oculta tras su crueldad y crudeza.
Un viaje que voy a volver a hacer, la verdad, me gusto mucho.
Ya llega el año nuevo, llegan los viajes, llega todo eso que quiero hacer, todo eso que quiero comenzar.
Una apuesta en el truco, ¿Cuánto? Nada. Mi palabra, de no volver a fumar.
¿Valoro lo suficiente mi palabra, como para cumplir? No hay que confiar mucho en mi, pero puede ser que la palabra no me falle. Hay que ver.
¿Vendrás el 15? La verdad que te odié el sábado, pero la pase lindo. Fue tan real ese viaje.
La ruta desolada, los barrios con calle de tierra.
Los viejos tomando vino de a cinco en una mesa de caño, el bar con media sombre para apaciguar un poco el sol mortal.
Los chicos estaban jugando a la pelota, descalzos, en bermudas viejas y con la espalda ya curada de espanto por el mediodía.
Increíblemente lindo, increíblemente pobre, increíblemente felices se veían todos.
Pasas por al lado de la realidad y te das cuenta de su clemencia, oculta tras su crueldad y crudeza.
Un viaje que voy a volver a hacer, la verdad, me gusto mucho.
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