miércoles, 2 de octubre de 2013

22:22

"Siendo las 22:22 de este miércoles insípido,
cierro la noche con un brindis por los compañeros caídos.
Sé que los extrañaremos, aunque muy lejos no se hayan ido,
y sus historias viajaran en el tiempo, oído tras oído.
Son sólo vacaciones para los que tan mal han vivido."

Releía y releía las palabras en la hoja, no encontraba nada mágico, nada inusual. No imaginaba la cara o la voz de dónde salían, ¿Hombre, mujer? Quién sabrá, a quién le importa, además..
Los miércoles siempre son insípidos, nunca tienen nada emocionante guardado en esas 24 horas, antes le gustaban los miércoles porque siempre tenían buen clima y ninguna opción de salida. Luego empezó a desanimarse, llegan muy rápido y dan lugar inevitablemente al final de la semana que trae aparejado demostrar el buen rendimiento de su trabajo semanal.
Lunes a viernes de 8:30 a 17:00, bastante bueno era el horario, pero entre viaje y viaje no le quedaba tiempo para hacer cosas interesantes.
Ver subir y bajar gente del tren, con caras de enojo, cansancio y felicidad, ya no la entretenía. Los auriculares los lleva puestos siempre, pero nada sonaba en ellos, así podía escuchar mejor las peleas de pareja que tan mal quedan en medio de un vagón repleto.

"Cierro la noche con un brindis.." Esto la hacía recordar las viejas épocas, dónde no eran tan rebelde ni tan responsable, o tal vez más rebelde que responsable. Cuántos miércoles a la noche habrá cruzado palabra con borrachos desconocidos que le hacían una pseudo-compañía a sus rondas de cerveza solitaria. La botella, el vaso y el cenicero, ella y su mesa, ella y el bar.
El bar cerró, su rebeldía terminó, su responsabilidad creció y ahí empezaron a acabarse las pequeñas cosas lindas de la vida cuando baja el sol. Bueno y malo, siempre es así, por un lado te da, por el otro te quita y he aquí la realidad.

¿Extrañar? Algo que es distinto a lo normal te extraña, alguien que te pierde te extraña, solo se puede extrañar lo que se sabe que nunca se va a recuperar, o ¿Tal vez no? Para ella siempre fue así, y también siempre le gustaron los juegos filosóficos con las palabras. Contexto, antecedente, precedente y muchas cosas más determinan el significado de todo, incluso de un gesto amistoso, pero ya no pensaba en esas cosas, le hacía falta una buena cuota de alcohol para hacerlo. Por supuesto, era miércoles y como debía levantarse temprano el jueves prefería no tomar. ¡Qué chica responsable!

Tratar de ver que pasaba por su cabeza es más aburrido que leer las opiniones de Popper sobre la filosofía y el conocimiento científico, ni siquiera traten de imaginarlo, es realmente aburrido.

A fin de cuentas, su rebeldía se llevo consigo a su emoción por la vida, por las cosas raras y por todo lo demás. Queda ahora una carcasa frágil de aventura que se vacía conforme pasa el tiempo y que trata de revivir esos años para no caer en la última oración que esa hoja llevaba escrita.

"Son solo vacaciones para los que tan mal han vivido."

miércoles, 25 de septiembre de 2013

00:44

El último tabaco se quema entre los dedos. Otra noche en que el sueño me devora, pero no quiero dormir.
Pasa el tiempo, todo sigue, todo cambia, todo está igual y me sigo preguntando. Lo sigo revisando, trato de entender.
¿Es mi fortaleza o es mi debilidad? ¿Es mi arma mortal o es una coraza impenetrable?
No es lo mismo ganar un partido de pool a que tu contrincante pierda. La emoción no es la misma, el proceso es distinto, la ficha igual la paga el otro.
Sueño con bosques y construyo edificios, quiero libertad y me encarcelo a mi misma.
Será admitir que se es así y no de otra manera o será ser así y al no poder cambiarlo, convencernos de que es la única forma que tenemos de ser.

Las personas cambian, pero solo los aspectos superficiales de su personalidad. Lo que somos, somos. Por más que hoy pueda salvar el mundo, mañana lo destruiré.

Debería dejar de fumar, siempre dije que cuando quede embarazada lo voy a hacer. Cada vez que lo pienso sé que estoy más lejos de cumplir con eso.

Querer estar sola, estar sola, vivir sola, moverme sola, son todas mentiras. ¿Mentiras fundadas en qué? Odios, rencores, miedos, anhelos, autoestima baja, creer que soy quién quiero ser, sentir que soy lo que quiero ser y cada tanto darme cuenta de que no es esto lo que pretendía. Mirar para otro lado e ignorar esta realidad no es más ni menos que la confirmación de lo que ahora veo.

¿Quise estar con vos? ¿Por qué te dejé ir? ¿Por qué no te cuidé? ¿Me arrepiento acaso? ¿Cuántas veces más me arrepentí? ¿Cuántas veces más me voy a arrepentir?

Este tabaco puto que se apaga.

Seguramente no sea tan fuerte, tal vez puedo soportar muchas cosas pero no estoy dispuesta a perder y cuando creo que no perdí nunca, miro para atrás y veo que lo único que siempre hice fue perder. Perder lo que realmente quería por no poder pelear, no poder pelear por debilidad.

Tengo que pensar un poco más, pero ya es tarde y no le queda mucha vida a mi tabaco.

Por lo pronto encuentro algo que no puedo cambiar y para no enfrentarme al "no puedo" prefiero decir que "soy esto".

El tabaco murió y seguramente esta reflexión también muera acá, dónde nadie la lea, dónde nadie la entienda, tal vez ni siquiera yo.

martes, 20 de agosto de 2013

Sintitulo3

Quiero morir sintiendo,
Quiero vivir sufriendo,
Quiero ganarle Al miedo
Y crecer por ellos.

Quiero una vida agitada,
Quiero noches colmadas,
De alegría y pena,
Solo eso enseña.

Y si puedo abrir los ojos,
Si llego a ver más allá,
Puedo ganarle al mundo,
Puedo ser inmortal.

lunes, 19 de agosto de 2013

Marea.

Pleamar de ideas.
¿Cuál es tu luna, la que hace subir la marea?
¿De dónde viene el viento que agita las aguas?
Un mar embravecido golpea con fuerza allá abajo.
Con la mirada clavada en las piedras gigantes,
Estas en el borde del peñasco pensando con cuidado:
¿Cuánto golpes más podrá resistir la roca endeble?
Vibra la tierra debajo de los pies descalzos
Al borde de ese abismo, los vientos se cruzan,
Te empujan, adelante, atrás. ¿Cuánto tiempo más?
Suficiente para elegir, un paso atrás, un paso al frente.
Final funesto, final feliz, algo habrá que decidir.

martes, 30 de julio de 2013

Soledad y sociedad.

El ser humano es un animal que vive en sociedad. Sociedades complejas cargadas de reglas y excepciones, generalidades contradictorias pero acertadas, libertades acotadas a deseos ajenos. Por supuesto que son puntos necesarios para poder vivir acompañado de personas que son iguales y distintos a cada uno de nosotros en una y otra manera.
Pero ¿Qué pasa con cada individuo? Somos muchos individuos los que formamos las generalidades, somos muchos individuos que necesitamos vivir en sociedad. Si nos alejamos de este circulo al que nos acoplamos forzadamente perdemos la claridad, surgen los miedos, la desesperación, el miedo a estar solo.
Ahi viene la otra incógnita, la soledad. En la soledad esta el peor de nuestros miedos, o al menos para la mayoría resulta así. Miles de personas lloran en sus casas vacías al contemplar la idea de no tener a otro ser cerca suyo. ¿Porqué pasa? ¿Porqué el miedo a ser realmente individual?
Para muchos, la soledad es el peor enemigo, la última tiranía que este mundo les puede ofrecer. Para mi, por suerte, no lo es.

He escuchado muchas veces la bravura de personas que ante una situación desesperante son capaces de realizar actos que jamás hubiesen imaginado poder realizar. ¿Porqué no son capaces de conocer sus posibilidades, de establecer con marcada decisión sus límites?
Creo, y obviamente esto es una mera reflexión, que esto se debe a que reusan permitirse la compañía de la soledad. Es esta la única instancia en la que podemos conocer a fondo lo que somos, tanto en nuestros buenos pensamientos como en los malos. Reprimimos constantemente ideas que quedarían vetadas en la sociedad normal y acallamos nuestra parte más pura, la más real, la que en realidad es la generadora de nuestros miedos: nuestro verdadero yo.

Pero no es tan fácil, el inconsciente nos recuerda a cada instante y en cada sueño que nuestra verdadera identidad está gestada desde el principio de nuestros días, marcada a fuego en muestra mirada y que, por mas mascaras que pongamos, cuando tenga que salir a la luz lo hará sin medir consecuencias, sin importarle en lo más mínimo lo que piense la sociedad.

Es verdad que es muy difícil de sobrellevarla, refiriendome a la soledad, pero es la única forma de saber realmente quiénes somos, o peor aún, qué podemos ser. Conocer la parte monstruosa de uno mismo nos da permiso a perderle el miedo a la oscuridad que nos habita. No pueden haber sombras si no hay luz, no existe la luz si no es capaz de proyectar una sombra.

Seguramente ese momento desesperante en el que caes en la cuenta de que no hay nadie al rededor, la depresión momentánea que conlleva y la vibración que sube por los pies hasta retumbar en los oídos, puede ser nociva, pero solo se trata de dar el paso en el punto de inflexión. Una vez en ese punto hay solo dos opciones, seguir o abandonar. Si seguimos encontraremos la verdad, la verdad de nuestro propio ser y se revelará ante nosotros el antídoto a todos los miedos. Si abandonamos estaremos condenados a vivir en la desesperación de no querer mirar más allá de las expectativas que los demás tienen sobre mi, sobre vos, sobre todos.

domingo, 28 de julio de 2013

Empeora.

Sencillamente no sé muy bien qué está pasando. Aguantar, hay que aguantar un poco más. Siempre, un poco más, otro poco más y llegamos sin aliento, sin sangre, sin vida a lo que creemos que puede ser el final de todo o el principio de algo. ¿Dónde estamos? ¿Qué nos pasa? ¿Qué hay diferente entre ayer y hoy que todo se dio vuelta en un instante? Preguntas que ya no quiero pensar la respuesta. Respuestas que, aunque estén adelante mío no las voy a ver.


Simplemente es eso. Ya no sé que sé y no quiero averiguarlo.

sábado, 8 de junio de 2013

Irse

Hoy llego con algo nuevo, una sombra difusa viaja cerca mío, de a momentos me cubre por completo, un poco después queda en un plano dónde casi me puedo olvidar de su presencia. Me tomo el atrevimiento de creer que esa sombra es la muerte, que se dispone a jugar alrededor mío y a reírse de mi histeria por verla tan cercana y no reconocerla.

Mis sueños me trastornan, pensamientos oscuros que surgen en miradas perdidas, sentimientos tan reales que dan escalofríos. No sé si será que estoy aceptando realidades, o tal vez sea que mi cerebro está colapsando, si estoy segura del desgaste que está teniendo todo mi ser en estos momentos.

Deseo tanto poder irme de acá, alejarme por un rato de estos grises y negros que me está ahogando; pero no, siempre es no, y cuando creo que puede llegar a ser... Por supuesto, es no.

No sé si lo que veo está claro o distorsionado, por lo pronto vengo dando en el blanco y tantos aciertos me empiezan a carcomer la conciencia... Va a volver a pasar, aquel mensaje que me dio una fría sensación de vacío y la charla que lo continuó me esclarecieron los resultado. Le pedí que nunca volviera a hacerlo, pero no dijo nada y el fantasma de una sonrisa se dibujo en su boca a modo de respuesta. Lo va a intentar, estoy segura que lo va a hacer otra vez. Cuándo, es imposible saberlo, pero sé que esta vez la culpable voy a ser yo. No su tristeza, no su dolor, voy a ser yo.

Tengo la espalda cargada de angustias ajenas. Siempre pensé tener fuerza suficientes para ayudar a todo el que me necesitara, pero hoy ya no creo que sea así. Lo sigo haciendo, me sigo esforzando más y más, pero también me exigen más y más y más y la desesperación aparece cuando uno menos se lo espera. De un segundo al otro las ideas, las imágenes, los sonidos empiezan a rebotar dentro de mi cabeza como una fábrica de fuegos artificiales en medio de un siniestro incendio. Los sonidos aumentan el volumen, las imágenes pasan más rápido, las ideas se empiezan a desfigurar y todo se sume en un caos irremediable.

Necesito con urgencia alejarme de este aire pesado, necesito encontrar lo que queda de mí perdido en el interior para poder armar el rompecabezas que me define.


Otra vez está todo mezclado en la cabeza. Me voy, cuanto antes, mejor.