Hoy llego con algo nuevo, una sombra difusa viaja cerca mío, de a momentos me cubre por completo, un poco después queda en un plano dónde casi me puedo olvidar de su presencia. Me tomo el atrevimiento de creer que esa sombra es la muerte, que se dispone a jugar alrededor mío y a reírse de mi histeria por verla tan cercana y no reconocerla.
Mis sueños me trastornan, pensamientos oscuros que surgen en miradas perdidas, sentimientos tan reales que dan escalofríos. No sé si será que estoy aceptando realidades, o tal vez sea que mi cerebro está colapsando, si estoy segura del desgaste que está teniendo todo mi ser en estos momentos.
Deseo tanto poder irme de acá, alejarme por un rato de estos grises y negros que me está ahogando; pero no, siempre es no, y cuando creo que puede llegar a ser... Por supuesto, es no.
No sé si lo que veo está claro o distorsionado, por lo pronto vengo dando en el blanco y tantos aciertos me empiezan a carcomer la conciencia... Va a volver a pasar, aquel mensaje que me dio una fría sensación de vacío y la charla que lo continuó me esclarecieron los resultado. Le pedí que nunca volviera a hacerlo, pero no dijo nada y el fantasma de una sonrisa se dibujo en su boca a modo de respuesta. Lo va a intentar, estoy segura que lo va a hacer otra vez. Cuándo, es imposible saberlo, pero sé que esta vez la culpable voy a ser yo. No su tristeza, no su dolor, voy a ser yo.
Tengo la espalda cargada de angustias ajenas. Siempre pensé tener fuerza suficientes para ayudar a todo el que me necesitara, pero hoy ya no creo que sea así. Lo sigo haciendo, me sigo esforzando más y más, pero también me exigen más y más y más y la desesperación aparece cuando uno menos se lo espera. De un segundo al otro las ideas, las imágenes, los sonidos empiezan a rebotar dentro de mi cabeza como una fábrica de fuegos artificiales en medio de un siniestro incendio. Los sonidos aumentan el volumen, las imágenes pasan más rápido, las ideas se empiezan a desfigurar y todo se sume en un caos irremediable.
Necesito con urgencia alejarme de este aire pesado, necesito encontrar lo que queda de mí perdido en el interior para poder armar el rompecabezas que me define.
Otra vez está todo mezclado en la cabeza. Me voy, cuanto antes, mejor.
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sábado, 8 de junio de 2013
miércoles, 28 de julio de 2010
¡Soy la comadreja!
Un día hermoso, con mucho viento y poco sol. Hoy fui a caminar pero la caminata ya no reconforta como antes. Me puse los auriculares con la música bien fuerte, pero no la soporte y me los saqué. Prendí un cigarro, hoy tienen un gusto diferente y el papel se pone amarillo antes de quemarse, no entiendo porqué.
Una cuadra y media más adelante miré el cigarro y lo vi distinto, lo tiré, caminé unos pasos más, me di vuelta y lo levanté. Las calle se ve más triste que en otoño, igual el otoño es más feliz para mi.
Todo es lo mismo pero es diferente. La bufanda me molesta y el buzo también, me saco ambos, me pongo la bufanda de nuevo, me la saco, me pongo el buzo, me lo saco y sigo sintiendo que me olvidé algo en algún lugar.
Me siento en una medianera y no siento mi hiperactividad frecuente en los hombros, como es común, siento histeria en el pecho, es otra vez este corazón mocho que late mal.
Siento que algo me está ahorcando, pero no tengo nada en el cuello y me acuerdo de los juegos que tenía de chica y de las cosas imaginarias que se sentían de verdad: "Ahora vas a sentir una soga en la muñeca, si te apreta demasiado cortala con los dedos, como si fuera con una tijera" Lo más raro es que eso funcionaba, pero no sé si me va a servir para el ahorque.
Es todo tan normal que ya deja de serlo, es todo tan conocido que me parece extraño.
Todos los días desayuno un café con leche y una tostada, hasta que un día le siento gusto feo al café y la tostada me lastima las encías. Al día siguiente desayuno mate con galletitas, hasta que las galletitas me asquean y el mate se me hace sin gusto. Al día siguiente desayuno licor de crema con un tomate que está cortado en la heladera.
Y sigue así, siempre igual, siempre cambiando. Mañana no sé que voy a variar para sentir una mínima renovación y los cambios grandes se quedan sin gusto en días.
Un encuentro inesperado sería diferente, conocerte sería diferente, perderte sería diferente, enojarme con vos sería diferente, perdonarte sería diferente, que me expliques sería diferente, que me reconozcas sería diferente. Pero nada de eso pasa, por eso todo es igual pero distinto.
Pero bueno, algo distinto hay hoy, porque no me molestó el sol en la cicatriz (Aunque ahora arde un poco) y creo que es la primera vez que escribo sin pensar en algo en particular. "Todo tiene un sentido, hasta mis puntos suspensivos tienen palabras atrás" Le dije una vez a alguien y él no me entendió. Hoy todas estas palabras no tienen nada atrás, no hay personas, ni situaciones, ni momentos, ni recuerdos. Son palabras y nada más, hoy los puntos suspensivos no tienen sentido... Eso me gusta.
Una cuadra y media más adelante miré el cigarro y lo vi distinto, lo tiré, caminé unos pasos más, me di vuelta y lo levanté. Las calle se ve más triste que en otoño, igual el otoño es más feliz para mi.
Todo es lo mismo pero es diferente. La bufanda me molesta y el buzo también, me saco ambos, me pongo la bufanda de nuevo, me la saco, me pongo el buzo, me lo saco y sigo sintiendo que me olvidé algo en algún lugar.
Me siento en una medianera y no siento mi hiperactividad frecuente en los hombros, como es común, siento histeria en el pecho, es otra vez este corazón mocho que late mal.
Siento que algo me está ahorcando, pero no tengo nada en el cuello y me acuerdo de los juegos que tenía de chica y de las cosas imaginarias que se sentían de verdad: "Ahora vas a sentir una soga en la muñeca, si te apreta demasiado cortala con los dedos, como si fuera con una tijera" Lo más raro es que eso funcionaba, pero no sé si me va a servir para el ahorque.
Es todo tan normal que ya deja de serlo, es todo tan conocido que me parece extraño.
Todos los días desayuno un café con leche y una tostada, hasta que un día le siento gusto feo al café y la tostada me lastima las encías. Al día siguiente desayuno mate con galletitas, hasta que las galletitas me asquean y el mate se me hace sin gusto. Al día siguiente desayuno licor de crema con un tomate que está cortado en la heladera.
Y sigue así, siempre igual, siempre cambiando. Mañana no sé que voy a variar para sentir una mínima renovación y los cambios grandes se quedan sin gusto en días.
Un encuentro inesperado sería diferente, conocerte sería diferente, perderte sería diferente, enojarme con vos sería diferente, perdonarte sería diferente, que me expliques sería diferente, que me reconozcas sería diferente. Pero nada de eso pasa, por eso todo es igual pero distinto.
Pero bueno, algo distinto hay hoy, porque no me molestó el sol en la cicatriz (Aunque ahora arde un poco) y creo que es la primera vez que escribo sin pensar en algo en particular. "Todo tiene un sentido, hasta mis puntos suspensivos tienen palabras atrás" Le dije una vez a alguien y él no me entendió. Hoy todas estas palabras no tienen nada atrás, no hay personas, ni situaciones, ni momentos, ni recuerdos. Son palabras y nada más, hoy los puntos suspensivos no tienen sentido... Eso me gusta.
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