Extrañamente, mientras caminaba hacia el banco arrastrando mi preocupación, surgió un sentimiento inusitado de querer ver a mi tío. Ese hombre que logró llevarse el llanto de sus hijo el día en que murió, y luego también, algo que sus hermanos nunca van a lograr.
No sé porqué, pero de chica lo conocí, de un poco más grande no me interesé y ahora, de la nada, lo quise ver. Tarde me acordé.
La preocupación me pesa en la conciencia y no puedo mirar hacia adelante más de media cuadra. Crucé las calles sin mirar a los costados para ver los autos que venían: "No voy a morir arrollada por un auto, será otra cosa..."
No suelo pensar de más con que las cosas malas finalmente se van a dar, pero esta vez es diferente. Seguramente no sea nada, seguramente todo va a estar bien, pero inevitablemente hay algo que no me deja asegurarlo. Hay un sentimiento desolado que no se quiere alejar y no me deja darme confianza.
El 12 de enero a las 17.15, habrá algo nuevo que contar, seguramente no sea nada, espero que no sea nada... ¿Será que no será nada?
No me entristece, no me enoja, ni me deprime, pero la preocupación está presente. Y hoy, mientras caminaba hacia el banco, recordé ese sueño en el que estaba enferma, que dilucidé que, efectivamente era un sueño, mientras me bañaba y que logró estremecerme durante todo el día.
Espero tener buena cara para este fin de semana.
Si no tenés buena cara te hablo sexy yo... :)
ResponderEliminarte quiero, mucho! ♥