Muchas cosas por hacer, varias más para escribir, infinidad de ellas para pensar. Ninguna se concreta todavía.
Ya perdí el interés, está demostrado, no sirvo para querer.
O tal vez si sirva, pero todavía no entendí como hacerlo. O tal vez todavía no encontré a la persona que tengo ganas de querer.
Sea como sea, ahora solo pienso en las ganas de irme a Bariloche, en las ganas de irme a Uruguay, en que me tengo que depilar, en que tengo mucho trabajo que hacer, en que estoy perdiendo el tiempo escribiendo acá y en que me tengo que lavar los dientes todavía.
Que cosa tan estúpida la verdad, ¿Quién o qué, es la cosa? Ni idea, yo digo que es una cosa estúpida no más. Exacto, así mismo, como eso, es el resto.
Todo es a así porque si, sin motivo, sin sentido, sin metas a las que llegar.
Hablamos mucho del destino y, como estaba esperando, te confundiste, sembré la duda y yo simplemente aclaré más lo que siempre pensé.
Usé tus analogías para desacreditarte, te demostré que sé más de lo que vos presumís saber. Sólo quería que veas, que sola voy mejor que acompañada, que no necesito que me cuiden y que el destino sabe muy bien qué hacer conmigo.
Mi abuelo me dijo cuando era chica "Mirá, pájaro sin cola, tal vez no todo te salga bien cuando seas grande, pero de hambre nunca te vas a morir y con poco vas a ser feliz"
Negro querido, como te quise, como te quiero. Con todos tus errores, con tu alcoholismo, con tus problemas con la ley (aunque eran más de Graciela que tuyos los problemas) Soportando todo lo que tuviste que soportar, me criaste, me enseñaste miles de cosas, me asustaste con historias de campo y me reconfortaste explicandome cómo pasaban esas cosas en realidad.
Más que abuelo fuiste padre y siempre te voy a querer, no te extraño, porque solo extraño lo que pierdo y a vos no te perdí.
Nos volveremos a ver, cuando vos seas un árbol y yo un brote que empieza a nacer.
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