Sencillamente, gano el aburrimiento. Pongo la radio, ordeno trabajos, me preparo para la estadía sola que calculo se me va a complicar.
Problemas con la Ruta 2, choque en Panamericana, un bebe naciendo en algún lado, un joven despertando con una asquerosa resaca y una pareja haciendo el amor en esta mañana fría y cargada de neblina.
Es la vida, es el mundo.
Mostrando entradas con la etiqueta diferente. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta diferente. Mostrar todas las entradas
jueves, 21 de abril de 2011
martes, 24 de agosto de 2010
26 de Agosto de 1991 // 24 de Agosto de 2010
A sólo dos días, no es un gran cambio, tampoco uno pequeño. Aquel chico me preguntó: "¿Y? ¿Cómo te sentís ahora que acabas de cumplir años?" Exactamente igual que hace media hora, no es emocionante ver que el reloj marca las doce. Simplemente una excusa más para juntarse con la gente que hace bien, para descarrilar con las cosas que hacen mal. Me encanta.
Talk to me. Hace mucho tiempo dejé de ver monedas de un centavo tiradas en la calle, seguramente la gente las considera despreciables por su valor, yo las considero especiales por su singularidad. Tan chiquitas, coloradas, octogonales en vez de redondas, insignificantemente diferenciadas.
Todo cambia, cambia todos los días y siempre sigue igual. Comparas A con B y son diferentes. Mirá de nuevo, son iguales. Entonces miro atrás, no atrás mío, sino atrás en el tiempo, en los recuerdos. He aquí la similitud entre las diferencias, y los puntos de vista de antaño brillan con la misma fuerza que los de hoy en día. "Yo no quiero depender de nadie, jamás voy a depender de alguien, soy completamente independiente, no hay nadie ni nada que sea indispensable para que yo viva." Así fue, así es y así todo continua, mentira, verdad, whatever.
Dos días, prácticamente uno y me sigo asombrando de lo mucho que cambié y de lo igual que permanezco, sin alteración alguna, constantemente igual. Espectacular, espectacular.
Besos de colores dejo por acá. Azules, violetas, rojos, verdes... Los amarillos y los naranjas no los doy. Nunca digo lo que hago y menos hago lo que digo, hay que saber mentir para que los demás no puedan engañarte, eso si, mentir sigue siendo malo, no hay que hacerlo. =)
Talk to me. Hace mucho tiempo dejé de ver monedas de un centavo tiradas en la calle, seguramente la gente las considera despreciables por su valor, yo las considero especiales por su singularidad. Tan chiquitas, coloradas, octogonales en vez de redondas, insignificantemente diferenciadas.
Todo cambia, cambia todos los días y siempre sigue igual. Comparas A con B y son diferentes. Mirá de nuevo, son iguales. Entonces miro atrás, no atrás mío, sino atrás en el tiempo, en los recuerdos. He aquí la similitud entre las diferencias, y los puntos de vista de antaño brillan con la misma fuerza que los de hoy en día. "Yo no quiero depender de nadie, jamás voy a depender de alguien, soy completamente independiente, no hay nadie ni nada que sea indispensable para que yo viva." Así fue, así es y así todo continua, mentira, verdad, whatever.
Dos días, prácticamente uno y me sigo asombrando de lo mucho que cambié y de lo igual que permanezco, sin alteración alguna, constantemente igual. Espectacular, espectacular.
Besos de colores dejo por acá. Azules, violetas, rojos, verdes... Los amarillos y los naranjas no los doy. Nunca digo lo que hago y menos hago lo que digo, hay que saber mentir para que los demás no puedan engañarte, eso si, mentir sigue siendo malo, no hay que hacerlo. =)
Etiquetas:
continuidad,
diferente,
Igual,
Rarezas,
whatever
Suscribirse a:
Entradas (Atom)