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miércoles, 26 de mayo de 2010

Química

Sentada en una plaza, mirando que tengo las manos destruidas por el trabajo. Los autos van rápido y yo acá, descansando de un fin de semana agitado pero lindo.
Ayer a la noche no podía dormir, pensaba. No en lo que quería pensar en realidad, sino que pensaba en que mi mamá me eche de nuevo, una vez más, así me voy sin compromisos, sin remordimientos.
Tengo que estudiar para el parcial de biología, pero en vez de estudiar, escribo.
¿Porqué quiero estudiar?¿Quiero estudiar? Si que quiero, pero para estar lejos del trabajo o de mi casa, en si son lo mismo; casa, trabajo, familia, jefa. Son lo mismo. No estudio porque me guste, aunque si me gusta lo que estoy estudiando. Pero no lo hago por mí, lo hago para no terminar en ese destino casi seguro del local, el taller, ser "decoradora" (si, entre comillas), deslomarme laburando para tener siempre lo mismo o incluso menos.
En sí no tengo mucho. Mi visión del futuro se limita a los planes que tengo para el fin de semana, en ver a mis amigos, que ya no me hacen tan bien como antes.
A mi vieja le jode eso, al parecer no se da cuenta que quiero estar sola.
Capaz lo pienso así porque no sé apreciar lo que tengo. Pero no creo, porque aunque las cosas estén bien yo me quiero ir igual. Tantas veces me quise ir a cualquier lado, pero no lo hago ¿Porqué? Porque soy una chica responsable, que cumple sus deberes y que aún así sigue siendo un fracaso a los ojos de muchos.
Tal vez lo sea o tal vez no. Sé que lo soy en muchos aspectos, pero no en todos.
Como hija no rindo, tampoco como familiar alguno. Como amiga deje de rendir hace rato, aunque sea para algunos. Para cuidarme no sirvo, mientras peor esté mejor para mi, cada vez termino más arruinada con las salidas y los excesos.
Fumar, drogarse, tomar hasta no entender nada. Son formas de aislarse, de quedarse sola ¿Sirven? Si que sirven. En esos momentos soy yo y mi enfermedad, nada más que yo y todo lo malo que hay adentro.
¿Entonces cuál es la cuestión? El domingo un colectivero buena onda que me llevó hasta retiro sin boleto se me puso a hablar. le conté que trabajo, que estudio, que tengo dieciocho años y que me gusta salir. Me dijo que tengo todo para ser una mujer ideal y que hay pocas como yo... ¿Hay pocas como yo? ¿Qué tengo de distinto yo? Se nota que no me conoce, le aclaré que me falta mucho para ser "ideal". Tantas cosas hice mal, otras pocas me salieron bien, pero tengo que admitir que no soy una chica mala, rebelde sin causa, que se quiere hacer notar.
Terminé el colegio con un completo desgano. Quería dejarlo dos años antes de terminar, ya no quería saber nada de esas obligaciones estúpidas, de ser un engranaje más, un número más (el 28 por cierto) en el listado del aula.
La vida se me pasa y me aburre, me conformo con poco y me río de mí misma. Soy feliz con una cerveza, caminando sola por calles oscuras, conversando con Agustina, que siempre camina al lado mío.
Hoy a la mañana seguía pensando en lo mismo mientras caminaba hasta la estación, mientras iba en el tren y cuando llegué a la facultad se lo dije a un compañero que no es amigo y a otros dos que me conocen menos incluso.
Quiero que me eche, una vez más, así me voy.
Quería estudiar genética para ver si me voy a morir de cáncer como todas las mujeres de la familia de mi mamá, pero ya está, se de lo que sea que vaya a morir, no la va a sacar barata.
Me quedé sin metas, creo que hace unos diez años me quedé sin metas o tal vez nunca las tuve.
¿Terminar el colegio? Obligación. ¿Trabajar? Obligación. ¿Salir? no es una meta, por eso me gusta.
Igual me gusta mi vida, cuando estoy sola, cuando tiemblo pero no tengo frío (como ahora), cuando escribo repetidamente lo que pienso y re pienso, cuando vuelvo a leer esto y me doy cuenta que no afirma nada porque son todos "creo" o "tal vez" o "quizás".
Algo voy a encontrar, un cambio va a llegar, lo presiento.
Hay un pasado insulso que no me molesta compartir pero que es mejor si me lo puedo guardar. Creí, ingenuamente, que no me había afectado. Pero me equivoqué como tantas otras veces.
Empiezo y termino acá, en lo que soy, en lo que escribo, en lo que veo, en lo que siento.
¿Por qué la gente me sigue manteniendo en ese pedestal tan molesto? Me idolatran como si fuera ejemplo de vida y ¿Qué soy? ¿Dónde quedan los secretos de lo que de verdad soy? Queda atrás de la sonrisita burlona, el rubor de las mejillas y la frase que se repite de nuevo en mi cabeza: "Si me conocieras, no dirías lo mismo"
Ta, no hay mucho más para acotar. Le voy a pedir un cigarrillo al chico aquel que me está mirando hace rato y me voy a tomar el tren a San Miguel. ¿Para qué? para trabajar y aguantar los reclamos de mi mamá y ese tierno "sos una basura" que yo sé que le encanta que le escuche.
Igual la quiero, eso es seguro, pero no soy quién ella quiere que sea, ni tampoco soy quién yo quiero ser cuando la tengo cerca. (sabe tan pocas cosas de mi que a veces parece mentira que vivamos juntas hace dieciocho años).