Increíble, empezó muy mal el domingo, con discusiones, pasado echado en cara y yo... Yo, sensible.
Fui al supermercado para comprar las cosas del almuerzo, caminaba y pensaba... ¿Qué decir? ¿Qué hacer? Estoy sucia, me voy a bañar antes de que lleguen. Volví caminando y la verdad, ni me enteré por dónde caminé, simplemente llegué.
Entre al negocio/casa y ya estaban ahí. Mi mamá les estaba mostrando la parte que es mi casa y la parte que es taller.
Hablamos mucho tiempo, sobre su vida, sus metas, los obstáculos, las cosas feas, las cosas lindas. Yo... Yo, escuchaba.
Imaginaba las situaciones, para ver si no las estaba inventando. Imaginaba a mi hermano también, para ver si me parecía familiar. Admiración, respeto, igualdad. Todo eso se fue generando y todavía no podía creer que era mi hermana.
No me sentí inferior y su vida fue muchísimo más complicada que la mía. Increíble, hermosa, desestructurada, golpeada, destruida, recontruida, su vida era triste pero con tintes de grandeza, no de superioridad.
Creo que el encuentro fue mejor de lo que pensé que podía ser.
El domingo que viene tal vez vaya a verla a Morón, canta con voz soprana en el coro de la Sociedad Italiana de Morón.
Veremos, sigue una parte de incertidumbre que me mantiene a raya, pero está bien que esté, siempre está. =)