Buscando abajo de la cama, en el fondo del placard, en una caja mugrosa llena de recuerdos, lo vas a encontrar.
Aquel fragmento de un algo que fue, pero quiso ser más. Lo mataron en el camino al pobre, aunque lo intentó con todo su corazón.
Es fácil pelear contra la corriente de un arroyito, pero te quiero ver peleando con un mar de iniciativas camufladas, contradicciones, falsas esperanzas y mentiras piadosas que cuidan el sentimiento.
Sencillo, nos dejamos ser, me dejaste ser, te decepcioné, no hay nada nuevo, no es nada del otro mundo. Te lo advertí y no me escuchaste, te lo expliqué y no me creíste y en la hora de la verdad te olvidaste de mis palabras.
Amo mi vida, porque me sorprende casi todos los días, gente que me habla en el tren, chicos que me invitan un pochoclo en la plaza, pensar en acostarme a las 22 y terminar acostándome a las 10. Sencilleces que me dan ganas de levantarme temprano y acostarme tarde una vez más.
Encontré una carta vieja, es gracioso... Lo que decía, lo que pasó después, lo que pasó antes, lo que somos ahora, es gracioso que hayamos sido tan estúpidos y que la preocupación haya sido tan inmensa con boludeces como aquellas.
Increíble, no te extraño, hace ya mucho tiempo que no lo hago. No te amé y nunca me creíste, nunca te pudiste deshacer de lo que vos sentías por mi y no hiciste nada mejor que mentirte y tratarme de loca diciendo que nunca me habías dicho "eso".
Ayer te vi, apurado, idiotizado, cambiado, ahora te cagas en tus amigos, te cagas en mi y en todo lo que se te acerca por una noche de sexo que sé que no te satisface y que la tenés todos los fines de semana. Ridículo tu, me voy a la Universidad.
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