Lluvia de verano, particularmente hermosa, ventosa, no llega a ser fría, pero tampoco calurosa, tormentosa, destructora la verdad.
Con su brisa te acaricia y se enreda en el cabello, mueve suavemente el flequillo, hace cosquillas en la frente y dibuja una sonrisa en la boca.
Tapa el sol, la luna, las estrellas, tapa lo que ves más adelante y lo que ves mirando atrás. Nubes espesas de color gris claro que se revelan cual ejercito activista ante el color propio de la estación primaveral.
Caen las gotas en el techo de chapa, rebotan por ahí, mojan el cemento y yo quisiera estar metida en algún cerro Tandilense de esos que conocí siendo chica.
Todo es más lindo con lluvia, a la ciudad le combina mejor el gris de los edificios, el ruido de las ruedas sobre el asfalto mojado suena armónico, la gente huyendo de tan indefensas suicidas que son las gotas...
El campo, la montaña, la playa, se ve más brutales, más naturales, demuestran una pequeña parte de su inmenso potencial destructivo y eso, eso es un deleite para los ojos, como es música para los oídos los trueno que estremecen y destruyen el aire al rededor.
Amo la lluvia.
la gente huyendo de tan indefensas suicidas que son las gotas...
ResponderEliminarla mejor frase.